1 Dic 2021

¿Por qué Creo que Adán Existió?

Por Dr. J. Alberto Paredes

Una Pequeña Defensa de la Historicidad de Adán

Hace un tiempo escribí un breve argumento para continuar afirmando una narrativa de la creación de seis días de veinticuatro horas. En Latinoamérica, muchos creyentes todavía afirmamos lo que en estudios bíblicos o teológicos se conoce como la Historicidad de Adán. Lo que esto quiere decir, es que Adán, como lo describe la narrativa bíblica en Génesis, fue en realidad un personaje histórico que vivió en un lugar y tiempo específicos. Sin embargo, más y más esta postura se ve contrariada no solo fuera, sino aún dentro de la Iglesia.

En esta ocasión, me gustaría explicar los motivos por los que podemos afirmar con confianza que la Biblia enseña y la ciencia no contradice la historicidad de Adán. En otras palabras, me gustaría ofrecer un pequeño recurso para ayudar a aquellas personas que, o bien están luchando con esta enseñanza, o bien la afirman, pero no saben bien el porqué.

Sin más, comencemos.

¿Literalmente?

En primer lugar, es bueno recordar el género literario en el que el Génesis fue escrito. Cuando interpretamos un texto bíblico, esta es una pregunta obligada: ¿Qué nos dice el género de lo que voy a leer, sobre lo que voy a leer? El género del libro del Génesis es narrativa. Y la narrativa nos comunica una cosa, lo que estamos leyendo es considerado historia por los autores, e interpretado como historia por la audiencia original.

Cuando estamos leyendo historia en la Escritura, debemos cuidarnos de no crear una división ficticia entre ‘realidad histórica’ y ‘certeza científica’. La Biblia no crea esta división. Moisés, al escribir el Génesis, está interesado en escribir historia, pero eso no quiere decir que va a ir en contra de lo que hoy conocemos como ‘realidad científica’ para lograrlo. Además, recordemos que Moisés escribe siendo inspirado por el Espíritu Santo (2 Pe 1:19-21). En este sentido, si bien Moisés no conocía los detalles de la ciencia moderna (que siguen en evolución), el Espíritu detrás de Moisés es omnisciente, y no inspira nada que sea contrario a la verdad.

Finalmente, debemos recordar la naturaleza polémica de lo que Moisés escribe. Aunque en las civilizaciones más importantes existen otras narrativas de la creación del hombre, estas difieren grandemente de la Biblia.

Moisés, al ser criado en Egipto, conocía los mitos de creación Egipcios (y quizá de otras culturas). Cuando Moisés escribe el Génesis, su intención no es proveer ‘otro mito más’. Por el contrario, Moisés está haciendo teología polémica. Moisés está escribiendo contra los mitos de su época. En otras palabras, existe más parecido entre narrativas de creación como la narrativa del antiguo Egipto, el Enuma Elish babilónico, e incluso la Mitología Griega, Azteca y Maya, que entre cualquiera de ellas y el Génesis bíblico. Sólo el Génesis presenta único Dios creando de la nada y sin necesidad sino como una expresión de su gloria (por mencionar un ejemplo). Los pueblos paganos ofrecen ficción, Génesis, nuevamente, ofrece historia. Decir que la cuenta de creación del Génesis, y por tanto, la historicidad de Adán es simplemente otro mito más, pierde por completo la realidad de la naturaleza polémica del libro.

Escuchando la Historia

Existen, además, otros elementos a considerar. Consideremos la forma cómo el Génesis nos muestra una continuidad de elementos históricos a través de la narrativa. Cuando estudiamos el libro, no existe una distinción literaria entre lo que se relata desde Abraham hasta José y el asentamiento hebreo en Egipto, y lo que viene antes de Abraham, desde Adán. Todo el libro es una narrativa continua. Esto ha llevado a muchos que no creen en la inerrancia de la Escritura a negar no solo la historicidad de Adán, sino negar la historicidad de todo el Génesis (Y aún, de todo el Pentateuco). El punto es: no existe un argumento desde el punto de vista literario para decir que después de Abraham la historicidad es real, pero antes de Adán es un mito o es literatura poética.

Consideremos también las genealogías. No sólo las que se encuentran en Génesis, pero también en 1 Crónicas 1:1 y Lucas 3:38. Ambas genealogías consideran a Adán un personaje real histórico. Es decir, el autor de Crónicas, y Lucas, el médico, verdaderamente entendían el Génesis como una cuenta histórica del principio de la humanidad. En línea con ellos, Pablo entiende también a Adán como un personaje real histórico (Rom 5:14; 1 Co 15:22), y aún Jesús, citando del Génesis (Mt. 19:4-6), entiende la creación del hombre como una cuenta histórica real. Es aquí donde recordamos que la Biblia se interpreta a sí misma. Por ello también, cuando analizamos la historia de la Iglesia, es el testimonio constante de las voces de nuestros hermanos del pasado que Adán fue un personaje histórico real.

Cuestión de Dignidad

Más aún, muchos de los que se rehusan aceptar la historicidad de Adán lo hacen sin proveer respuestas satisfactorias a algunas de las preguntas más importantes. Pensemos en esto: parte de lo que nos da dignidad como personas es el hecho de que estamos hechos a imagen de Dios (Gen 1:27). Sin embargo, la Biblia habla esto solamente de Adán y Eva. Sabemos también que esta imagen pertenece a sus descendientes porque la biblia liga a estos descendientes hasta Adán (Ge 5:1-32), y luego repite el hecho de que el hombre es imagen de Dios (Ge 9:6).
Si Adán no fue un personaje histórico real, si fue un homínido de entre muchos que existían, cualquier otra cosa que aquello que la Biblia expresa sobre una pareja primordial, nos deja preguntándonos: ¿cómo podemos estar seguros que todos tenemos la misma dignidad? ¿Qué pasa con aquellos que descienden de homínidos que no recibieron esa imagen? Si la narrativa que menciona la razón por la que tenemos dignidad no es históricamente cierta, ¿cómo concluimos que todos tenemos dignidad delante de Dios? Esta es una pregunta tremendamente seria, sin mencionar que ello tiene consecuencias en nuestras posturas acerca de cuestiones como el aborto, la eutanasia, nuestra visión de personas con discapacidades, racismo, esclavitud, etcétera.

Existen otros dos puntos de contacto entre la cuestión de la dignidad y el Adán histórico. Una de las primeras cosas que encontramos en la narrativa bíblica del Génesis, después de la creación del hombre viene su caída (Ge 3:1-24). Esta misma imagen que le proporciona su dignidad intrínseca, se ve manchada por el pecado y la rebelión contra su Creador. Los autores de la Escritura entienden este evento como un evento histórico real. Esta es la explicación por la cual existe pecado a tal extensión en el hombre, y en el mundo. En Adán todos pecamos (1 Co 15:22).

Esto puede sonar injusto, pero no es el fin de la historia. El argumento de Pablo en Romanos compara el primer Adán con un segundo y más perfecto Adán, el Cristo (Ro 5:12-21). Ciertamente en Adán todos pecamos, pero es también cierto, que del mismo modo, en Cristo, quienes ponemos nuestra confianza en Él somos contados justos delante de Dios. Este sistema de transmisión de culpa y de justicia es indispensable para nuestra salvación. Adán pecó, y con él, el mundo es culpable. Los creyentes pecaron, y por gracia, Cristo toma su culpa. Jesucristo es justo, y por fe, los elegidos toman esa justicia. Este es el evangelio. Estas son las buenas noticias. Pero todo comienza con un hombre, un hombre real, un Adán histórico.

Entiendo que la escritura no provee todas las respuestas que anhelamos, aunque provee toda la información que necesitamos (Deu 29:29). Entiendo que en el ambiente en el que vivimos, aceptar la historicidad de Adán puede parecer anticuado, irracional o contra-científico.* Entiendo que la presión es mucha, y el tema es difícil. Pero quisiera animar a todos aquellos que están luchando con la historicidad de Adán a considerar lo siguiente: no sacrifiquemos la infalibilidad de las Escrituras, el testimonio de la iglesia, la dignidad humana, la realidad del pecado universal, y la justicia traída por un sólo hombre (Jesucristo) por cualquier otro sistema que no de respuesta a estas preguntas fundamentales. La historicidad de Adán afecta directamente nuestro mensaje del evangelio.


*Nota: Deseo hacer énfasis en la palabra ‘parecer’. No creo por un momento que afirmar la historicidad de Adán sea irracional o contra-científico. Quizá en otra ocasión tome el tiempo de presentar los datos científicos que nos ayudan a considerar seriamente una única pareja progenitora. Por ahora, les dirigiré a uno de los mejores trabajos al respecto: Joshua Swamidass, The Genealogical Adam and Eve: The Surprising Science of Universal Ancestry [Adán y Eva Genealógicos: La Sorprendente Ciencia de la Ascendencia Universal]. (IVP Academic: Downers Grove, IL) 2019.

Médico graduado de la Universidad Anáhuac Mayab. Director y Fundador de Enviados México. Estudiante de Maestrías en Divinidades y en Estudios Teológicos del Seminario Teológico Reformado de Charlotte, Carolina del Norte. Ha publicado entradas en otros ministerios como Dios es Santo; y artículos oficiales en el Christian Research Institute. Pasión creciente por la Palabra, y pasión por su país. Promoviendo la Reforma en México, Por Su Gracia…Para su Gloria.

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