En medio de todo el caos que vemos en televisión, y más para quienes hemos tenido la dicha de conocer, convivir, y amar a algún hermano venezolano, es evidente que el estado de derecho se ha corrompido en ese país, y rápidamente tenemos el instinto de gritar ¡Justicia! Y está bien. Es correcto pedir justicia. Sin embargo, recordemos que la verdadera justicia es aquello que se apega a los estándares bíblicos. La justicia perfecta es encontrada únicamente en Cristo, y muchas veces sería mejor rogar por gracia y por misericordia.
¿Cómo podemos orar por y con nuestros hermanos en Venezuela? Así es, no solo por ellos, sino con ellos…