16 Sep 2020

Una Breve Anatomía del Evangelio

Una de las razones por las que muchos cristianos no comparten el evangelio, es porque tienen temor de fallar. Muchos temen no estar listos, o preparados para dicha tarea…
Por Dr. J. Alberto Paredes

Conociendo tu Fe

Una de las razones por las que muchos cristianos no comparten el evangelio, es porque tienen temor de fallar. Muchos temen no estar listos, o preparados para dicha tarea. Sin embargo, Jesús dejó en claro que nuestra tarea era hacer discípulos de todas las naciones (Mat. 28:18-20). Esta es la tarea de cada cristiano, no solo de pastores y maestros.

Por otro lado, este mismo desconocimiento del evangelio es una gran puerta de entrada a la herejía y el error. La única forma de conocer un evangelio falso es estar familiarizado profunda e íntimamente con el verdadero evangelio de Jesucristo. Al no conocer el evangelio correcto, será mucho más fácil que un evangelio falso nos engañe y atraiga.

Algo similar sucede en el mundo de la medicina. Para saber qué es lo que está mal con el cuerpo humano y poder diagnosticar una enfermedad, primero hay que saber cómo es que el cuerpo humano debe verse y funcionar. Esto es lo que haremos a continuación con el Evangelio. Observaremos cada una de sus partes brevemente, nos familiarizaremos con ellas y podemos, después de comprenderlas, tratar de reproducir las ideas con nuestras propias palabras.

Comencemos.

 

Dios y Nosotros

  • Dios es santo (Is. 6:1-3), esto quiere decir que es distinto a nosotros, el es perfecto y no tolera el pecado (Hab. 1:13 a). De hecho, cuando el creó el mundo, y a nosotros, los seres humanos, el nos creó sin pecado (Gen. 1:31), y nos creó para portar su imagen (Gen. 1:27).

 

La Caída

  • El hombre, sin embargo, creyendo la mentira de la Serpiente, pensó que portar su imagen no era suficiente, y quiso tomar el lugar de Dios (Gen. 3:1-8). Este fue el primer acto de rebeldía, y por el cual el mal entró en la historia humana. A partir de este momento, la relación de los hombres con Dios se rompió, el hombre quedó bajo la maldición de Dios por su desobediencia y sin posibilidad en sí mismo de resolver este problema (Gen. 1:9-24). Todo lo que el hombre puede hacer desde entonces es seguir pecando (Rom. 3:10-12).

 

Malas y Buenas Noticias

  • Pero si bien nosotros no podíamos resolver este gran problema (Rom. 8:7), Dios sí pudo. Es cierto que nosotros no podíamos relacionarnos con el Dios santo y trascendente (Ef. 2:1-3), pero el Dios santo y trascendente sí podía relacionarse con nosotros (Ef. 2:4-10). La forma como lo hizo es haciéndose hombre, en la persona de Jesús, el Hijo de Dios (Fil. 2:5-11).
  • Jesús, el Dios-hombre, vivió la vida perfecta que nosotros no podemos vivir, y sufrió el castigo de nuestra rebeldía en la cruz (Rom. 3:21-26), y resucitó mostrando así la aprobación de Dios con lo que había hecho (He. 13:29-30), de manera que todos los beneficios de su vida y muerte pueden ser para cualquiera que pone su confianza sólo en Él (Jn. 3:16).

 

Los Beneficios

  • Si bien antes éramos enemigos de Dios, rebeldes contra el Rey, ahora somos parte de su pueblo y, lo que es más, así como Jesús es Hijo de Dios, ¡la Biblia dice que quienes confiamos en Jesús hemos sido adoptados en la familia de Dios como hijos (Rom. 8:15-17)!

 

La Vida en Cristo

  • Pero, además, al experimentar el amor tan grande de Dios, que ha mandado a su único Hijo para vivir y morir por nosotros y que nos permite ganar sus beneficios al poner nuestra confianza en Él, nuestra vida es transformada por ese amor (Rom. 12:1-2), de manera que todo lo que hacemos lo queremos hacer en agradecimiento al Dios que nos salvó (1 Co. 10:31).

 

Nuestra Esperanza

  • Ahora vivimos por Él y para Él, disfrutando de Él mientras hacemos todo para su gloria. Esto no quiere decir que en esta vida no habrá problemas (Jn. 15:18-21), pero sí que esperemos algo más. Esperamos que Jesucristo venga nuevamente por su pueblo (He. 1:11), su iglesia, para vivir en su presencia por la eternidad (Ap. 21:1-8).

 

Podemos (y debemos) querer decir muchas cosas más en cuanto al evangelio. Pero no queremos decir menos. Es nuestra responsabilidad, tuya y mía, presentar el evangelio con claridad.

Finalmente, debemos recordar que, aunque es nuestra responsabilidad comprender y seguir creciendo cada vez más en nuestro entendimiento del evangelio, el éxito no se encuentra en nosotros. No es el evangelista, sino el evangelio el que es poder de Dios para salvación (Rom. 1:16). El resultado depende de Dios, y aquellos que serán convertidos por el poder de la Palabra de Dios ya están allí, Dios los ha predestinado desde la eternidad para responder con arrepentimiento y fe. ¡Qué bendición que Dios nos de una parte en esta tarea de evangelización!

Médico graduado de la Universidad Anáhuac Mayab. Director y Fundador de Enviados México. Estudiante de Maestrías en Divinidades y en Estudios Teológicos del Seminario Teológico Reformado de Charlotte, Carolina del Norte. Ha publicado entradas en otros ministerios como Dios es Santo; y artículos oficiales en el Christian Research Institute. Pasión creciente por la Palabra, y pasión por su país. Promoviendo la Reforma en México, Por Su Gracia…Para su Gloria.

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