6 Oct 2020

Leyendo Cristocentricamente

Cada porción de la Escritura nos lleva al centro de todo, que es Cristo Jesús.
Por Lic. Victor Zaldaña

Leyendo con Cristo en el Centro

¿Alguna vez has escuchado hablar del puntillismo? El puntillismo o divisionismo es una técnica artística utilizada en las pinturas que consiste en componer una obra completa empleando diminutos puntos que al ser sumados representan la composición completa.

Diversos artistas fueron parte de este movimiento, George Seurat ejemplifica esta técnica en su pintura de la Torre Eiffel[1]. Paul Signac lo ejemplifica en su obra “El Palacio de los Papas (Palais des Papes)”[2]

Ahora bien, imagina que tienes a tu disposición un microscopio y frente a ti yace una pintura que utiliza dicha técnica. ¿Qué es lo que verás? Verás un sinfín de puntos con distintos tamaños, distintas intensidades y distintos colores. Pero luego de ver esta infinidad de puntos, siempre llegarás a la misma conclusión: Todos estos puntos sumados forman parte de una misma obra, una misma pintura.

Bien, cuando nos acercamos a las Escrituras, tenemos la tentación de cometer lo que algunos llaman “atomización”, lo cual consiste en tomar una historia individual de las Escrituras (un punto en una obra puntillista) y aislarla del resto de las historias de la Biblia (El resto de puntos de la obra completa). Al hacer esto, nos perdemos del resto del paisaje y corremos el riesgo de malinterpretar el texto. Pero entonces ¿Cómo evitamos hacer esto? Acompáñame a escuchar las palabras de Cristo que iluminarán este tema.

En Lucas 24:13-35 nos encontramos con una historia conmovedora. Dos discípulos se encuentran de camino a Emaús después de lo sucedido en la crucifixión de Jesús. Entonces, un Jesús resucitado se les acerca y les pregunta sobre que estaban hablando. Ellos se encontraban hablando sobre lo que había “sucedido” acerca de “Jesús nazareno quien fue sentenciado a muerte y crucificado”. Estos discípulos le aclararon a este ‘forastero’ que ellos tenían la esperanza que el Jesús que había sido cricificado fuera a redimir a Israel pero que, hasta ese día, él no había resucitado como lo había dicho.

Ante tal muestra de desesperanza y desacierto, el Jesús resucitado les responde exaltadamente “¡Oh insensatos, y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho! ¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara en su gloria?” (vv. 25-26).

Observa que Jesús mismo afirma que al mostrar esa actitud, los discípulos estaban siendo “insensatos y tardos de corazón” al no creer lo que los profetas habían dicho de él. Pero a este regaño le siguió una lección. Después del reproche viene la enseñanza. Jesús mismo les enseño y “comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían.”

Los discípulos se sometieron a una clase intensiva de “exégesis” una clase magistral de “interpretación bíblica” dada por el mismo Jesús resucitado. Cristo mismo les dio lo que Goldsworthy llama la “llave hermenéutica” y retomando la analogía del puntillismo, Jesús les mostró la imagen completa que la gran cantidad de puntos en las escrituras forman. La imagen es la imagen de Cristo y su obra. Los puntos de la obra “puntillista” de las Escrituras forman la imagen de la persona y la obra de Cristo.

Carlos Spurgeon narra la historia de un anciano ministro que escuchó predicar a un joven; y cuando este le preguntó qué le había parecido su mensaje, el anciano le respondió: “Si debo decirle la verdad, no me ha gustado nada, en su sermón no vi a Cristo por ninguna parte”. Claro que no —le respondió el joven— tampoco yo vi que Cristo estuviera en el texto”. Entonces el anciano ministro exclamó: “¡Oh! ¿Pero no sabe que de cada pueblo, de cada aldea, de cada caserío, por pequeño que sea, parte un camino que conduce a la capital? Siempre que tomo un texto, me digo: ‘Hay un camino desde aquí a Jesucristo, y seguiré su senda hasta llegar a Él… Haré lo posible por encontrarlo, lucharé contra viento y marea hasta llegar a Él”

Así que la próxima vez que te encuentres estudiando las Escrituras, hazte las siguientes preguntas:

  1. ¿De qué manera el texto/historia en cuestión prefigura a la persona de Cristo?
  2. ¿De qué manera el texto/historia en cuestión prefigura la obra de Cristo?
  3. ¿Arde nuestro corazón dentro de nosotros luego de ver a Cristo en todas las escrituras? (Lc. 24:32)

[1] Para ver la obra: https://es.wikipedia.org/wiki/La_torre_Eiffel_(Seurat)

[2] Para ver la obra: https://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Paul_Signac_Palais_des_Papes_Avignon.jpg

Licenciado en Teología por parte de la Escuela Superior de Estudios Bíblicos y Teológicos Semper Reformanda. Escribe para «Coalición por el Evangelio» en español, Fe Reformada y Enviados México. También posee una Licenciatura en Comunicaciones Corporativas por parte de la Universidad Francisco Gavidia de El Salvador. Actualmente es miembro de la Iglesia Gracia Sobre Gracia en El Salvador y forma parte del Ministerio de Alabanza del mismo.

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