17 Dic 2019

Hermenéutica bíblica (textos proféticos II)

Por Pbro. Luis García

En el escrito anterior vimos algunas generalidades de los libros proféticos. Hoy, abordaremos las pautas hermenéuticas que debemos aplicar para entender correctamente las profecías de la Biblia.

Principios para interpretar los libros proféticos

  1. Para una buena interpretación de los textos proféticos necesitamos tener en cuenta el contexto histórico general del oficio profético y el contexto histórico particular del libro.
    • Contexto general:
      • Para 760 a.C., Israel ya era una nación dividida. Las tribus del norte, llamadas «Israel», o algunas veces «Efraín», estaban separadas de las tribus del sur, es decir, de Benjamín y de Judá.
      • En el norte cundía el desorden político, militar, económico y social debido a la desobediencia al pacto. El profeta Amós, que comenzó su ministerio cerca del 760 a.C., y el profeta Oseas que comenzó cerca del 755 a.C., anunciaron la inminente destrucción de Israel. La cual ocurrió en el 722 a.C. por medio de la superpotencia del Oriente Medio de ese tiempo, Asiria.
      • De allí en adelante, la creciente pecaminosidad de Judá, la cual produjo también inestabilidad social y política, y el surgimiento de otra superpotencia, Babilonia, constituyeron el tema de muchos profetas, entre los que están Isaías, Jeremías, Joel, Miqueas, Nahúm, Habacuc y Sofonías. Eventualmente, Judá también fue destruida por su desobediencia en el 586 a.C.
      • Después de eso, Jeremías, Ezequiel y Daniel proclamaron la palabra del Señor durante el exilio y los profetas Hageo, Zacarías y Malaquías anunciaron la voluntad de Dios después del exilio babilónico.
    • Contexto particular:
      • Este tipo de contexto hace referencia a la información relacionada con el autor, la fecha, la audiencia y la situación histórica en que se produjeron los oráculos del profeta. Para ambos tipos de contextos los diccionarios bíblicos y las introducciones al Antiguo Testamento son de indispensable ayuda.
  2. El intérprete debe identificar dónde comienza y termina un oráculo o mensaje profético. ¿Cómo?
    • Observando las indicaciones de fechas. Por ejemplo, en Hageo, los primeros capítulos de Zacarías y algunas partes de Jeremías y Ezequiel las profecías están fechadas.
    • Observando la forma o estilo del oráculo. Por lo general, existen tres formas literarias distintas que los profetas usaron bajo la inspiración divina.
      • El litigio: en esta forma literaria, Dios aparece como acusador, abogado acusador, juez y fiador en un juicio contra el acusado, Israel. En el litigio se incluyen una citación, cargos, evidencias y un veredicto. Ejemplo: Oseas 4:1-19.
      • El ay: otra forma literaria común en los profetas es la del «oráculo del ay». La palabra «¡ay!» equivale a lo que los antiguos israelitas usaban como exclamación frente a los desastres o la muerte, o cuando se lamentaban en un funeral. A través de los profetas, Dios hace predicciones de un destino fatal inminente usando el «ay». Los oráculos de los “ayes” contienen, en forma explícita o implícita, tres elementos que caracterizan su forma: el anuncio de una desgracia (la palabra «ay», por ejemplo), la razón de la desgracia, y una predicción de las fatales consecuencias. Un ejemplo: Habacuc 2:6-8.
      • La promesa. Otra forma literaria profética común es la promesa u «oráculo de salvación». Se reconoce esta forma por los elementos siguientes: referencia al futuro, mención de un cambio radical, y mención de una bendición. Un ejemplo, sería Amós 9: 11-15.
  3. El intérprete debe entender sobre el cumplimiento escalonado de algunas las profecías o predicciones. Este cumplimiento escalonado quiere decir, de acuerdo con el erudito Walter Kaiser, que ciertas profecías pueden tener tres cumplimientos escalonados, uno en la época del profeta (el cual siempre ocurrirá), otro cumplimiento en la época del Mesías y la iglesia y otro cumplimiento cerca del fin del mundo. Todo esto tiene que ver con lo que también se denomina como el sensus plenior, el sentido pleno o más completo de las palabras proféticas. Por ejemplo, Isa.7:1-10.

Al aplicar estos principios básicos podrás, con la ayuda del Señor, entender mejor los mensajes proféticos que Dios dio a su pueblo.

Licenciado en Sagrada Teología del Seminario Teológico Presbiteriano San Pablo de Merida, Yucatan y profesor del mismo desde el 2015 en las areas de Biblia y Teología. Pastor ordenado por la Iglesia Nacional Presbiteriana de Mexico desde el 2015 y autor del libro Post tenebras, lux: Recobrando la doctrina reformada. Puedes seguir su contenido en https://www.facebook.com/SoliDeoGloria8/

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