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Historia de la Iglesia

La historia ha sido, es y probablemente será una de las materias que la gente menos disfruta. Para algunos, esto se debe a que consideran la historia como algo aburrido, puesto que predominan las fechas, lugares y nombres de personas que en muchos casos son difíciles de pronunciar y recordar. Para otros, el no entender las conexiones del pasado con la vida del presente, hace que le pierdan la relevancia a la historia e incluso algunos, por la influencia de no haber tenido buenos profesores, decidieron dejar de interesarse en esta asignatura.

Como podemos ver, la historia ha sufrido de mucho descuido y si hablamos de la historia de la Iglesia, encontramos que no es la excepción. Muchos creyentes desconocen los orígenes históricos del cristianismo, los eventos que fueron dándole forma a lo largo del tiempo y muchos, ni siquiera conocen a los hombres y mujeres que Dios usó para edificar a su pueblo en épocas pasadas. Por estas y muchas más razones, dedicaremos los siguientes artículos a introducirlos a la historia eclesiástica.

¿Por qué estudiar historia eclesiástica?

Hay muchas razones por las que es importante estudiar y conocer la historia de la Iglesia, entre ellas están las siguientes cuatro:

  1. al aprender de los errores teológicos y ministeriales de aquellos que nos precedieron, estaremos en una mejor posición para no caer en ellos.
  2. la historia nos sirve como un marco de referencia para los desafíos actuales. Es decir, muchos de los retos de hoy son, en esencia, los mismos que enfrentaron los cristianos del ayer. Por siguiente, al estudiar la historia puedo saber cómo respondieron o actuaron ellos, y aplicar esos principios a los desafíos de hoy.
  3. conocer la historia eclesiástica nos ayudará a entender por qué hacemos o decimos ciertas cosas en la Iglesia. En otras palabras, podremos saber cómo el pasado ha influido al presente.
  4. la historia nos ofrece un vasto y emocionante aprendizaje por medio de los libros que escribieron los grandes maestros de la Iglesia como Agustín de Hipona, Anselmo de Canterbury, Juan Calvino, Jonathan Edwards y muchos más.

Como podrás darte cuenta, nos hemos estado perdiendo de mucho. Así que, comencemos este panorama histórico de la Iglesia cristiana.

Los periodos de la historia de la Iglesia

Justo González, que es un reconocido historiador evangélico, dijo que «para estudiar la historia, se acostumbra dividirla en períodos. Tal división es útil, pues nos ayuda a entender los cambios que han tenido lugar de un tiempo a otro, y a ordenar nuestros conocimientos dentro de un marco de referencias.» Así que, ¿cual es la división que González sugiere?

Antes de hablar de la primera época de la Iglesia, la era de los mártires, veamos brevemente el trasfondo histórico del cristianismo en el primer siglo d.C.

¿Qué es lo que estaba pasando política, cultural y socialmente cuando el cristianismo entró a la escena?

El trasfondo más inmediato de la naciente iglesia fue el judaísmo, primero el judaísmo de Palestina, y luego el que existía fuera de Israel.

Como podemos ver, estos grupos diferían en cuanto al modo en que se debía servir a Dios, y también en sus posturas frente al Imperio Romano. Pero todos concordaban en que hay un solo Dios, que ese Dios requiere cierta conducta de su pueblo, y que algún día ese Dios cumpliría sus promesas a su pueblo.

Con esto en mente, ya estamos listos para iniciar la primera era de la Iglesia cristiana; una época donde muchos cristianos morirían por su fe, pero también donde muchos se levantarían y defenderían intelectualmente, la religión cristiana.

Referencias:

González, J. L. (2003). Historia del cristianismo. Miami, FL: Editorial Unilit.

González, J. L. (1995). Bosquejo de historia de la iglesia. Decatur, GA: Asociación para la Educación Teológica Hispana.

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