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Historia de la Iglesia (los primeros apologistas)

En el artículo anterior abordamos el tema de las persecuciones que se desataron dentro del Imperio Romano contra los cristianos, resultando en la muerte de muchos creyentes (mártires).

En este escrito exploraremos a un grupo que surgió a la par con los mártires, es decir, los apologistas. Estos creyentes fueron aquellos que se dedicaron a dar una defensa de la fe cristiana. De hecho, fue en ese intento de defender la fe que se produjeron algunas de las primeras obras teológicas del cristianismo. Estas obras tuvieron, según el historiador Justo González, un doble propósito.

Sin embargo, la tarea de los apologistas pronto cambiaría de enfoque y se involucrarían en aclarar la relación que debía haber entre la fe cristiana y la antigua cultura grecorromana.

Los argumentos de los apologistas ante las diferentes acusaciones:

Dos importantes apologistas

  1. Justino Mártir: Este apologista fue el más grande del siglo II. Vivió aproximadamente entre 100-165 d.C. en ciudades como Palestina, Éfeso y Roma. Algunas de sus obras literarias fueron la “primera apología”, la “segunda apología” y “contra las herejías”. Una de la principales aportaciones de Justino fue que el cristianismo era la “verdadera filosofía.” Basándose en el Evangelio de San Juan (1:4-10), Justino creía que el Hijo de Dios alumbra, mediante su gracia común, a todos lo que vienen al mundo, inclusive a los que vinieron antes de su Encarnación. Por lo tanto, toda luz o conocimiento correcto que cualquier persona tenga o haya tenido se debe a que lo recibió por la iluminación dada por el Hijo de Dios. De ese modo, Justino podía aceptar cualquier cosa de valor que encontrara en la cultura y filosofía paganas, y añadirla a su entendimiento de la fe. A través de los siglos, esta doctrina de Cristo o de Dios como fuente de toda verdad, ha hecho fuerte impacto en la teología cristiana, y en el modo en que algunos cristianos se han relacionado con la cultura que los rodea. (En mi opinión, Justino tenía razón en muchas cosas que dijo sobre la luz de Cristo, sin embargo, debemos tener mucha cautela y siempre filtrar todo, no sólo por la lógica o razón, sino principalmente por la luz de las Escrituras, y nunca olvidar que el cristiano es llamado por Dios a redimir la cultura y no únicamente tomar los puntos de contacto o de valor que halla en las culturas y filosofías paganas). Finalmente, Justino murió como mártir, de ahí su nombre Justino Mártir.
  2. Taciano: Este apologista fue discípulo de Justino Mártir y vivió en lugares como Asiria, Siria y Roma en los años 110-172 d.C. Escribió la primera armonía de los Evangelios y un “discurso a los griegos.” Su defensa del cristianismo consistía principalmente en mostrar que la cultura romana no era la mejor del mundo grecorromano y por lo tanto, la Iglesia no debía relacionarse con ella. Con estas palabras, Taciano se colocaba del lado opuesto de su maestro Justino en el tema de la cultura.

En resumen, los apologistas dieron testimonio de la tensión en que vivieron los cristianos de los primeros siglos. “Al mismo tiempo que rechazaron el paganismo, tuvieron que enfrentarse al hecho de que ese paganismo había producido una cultura valiosa. Al mismo tiempo que aceptaron la verdad que encontraron en los filósofos, insistieron en la superioridad de la revelación cristiana. Y al mismo tiempo que se negaron adorar al emperador…siguieron orando por él y admirando la grandeza del Imperio Romano” (González).

¿Cómo has respondido a los desafíos que vivimos en la actualidad sobre el paganismo, las diferentes aportaciones científicas y filosóficas y el tema de la idolatría?

Referencias

González, J. L. (1995). Bosquejo de historia de la iglesia. Decatur, GA: Asociación para la Educación Teológica Hispana.

González, J. L. (2003). Historia del cristianismo: Tomo 1. Miami, FL: Editorial Unilit.

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